Oidos insensibles atan las bestias,
tapan sus cuerpos, crean las bestias.
Y yo tan tranquilo me los vengo a cruzar,
explican verdades, matando salvajes;
que buscan jugar.
Y yo aqui, escuchando su altar,
admirando cuan rectos
pueden caminar,
para estar ciegos,
para estar muertos.
El canto de un ave me hace recordar,
que por el sendero no llegare a mi hogar,
que lo que esta,
es para ser,
y ante eso no me puedo imponer.
Quiero aclarar, en sus palabras no hay verdad;
hay burla, por su posicion
hay deseo, que es intencion.
Callan entre la brisa
que susurra en los arboles,
como brazas ardiento,
como agua cayendo,
me acuna el silencio.
Puedo volar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario