25 de septiembre de 2011

La rueda del tiempo


Deseo una montaña en el mar
y las ciudades vacías, edificios abandonados. 

Tierra virgen donde solo el horizonte apague la luz . . .

que nunca desaparece,
ni siquiera en la noche que brilla todavía, 

en la luna (mano en los ojos)

el vacío, la nada, la entrada al todo
hacia el negro interior.


Tras un punto sin signo se esconde,
tan lejos como esta el ombligo del corazón



Quebrá el huevo, salí del cascaron.









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