Una vez hubo un pajarito que volaba libre en el viento, no
conocía lo que era el dolor...
Simplemente flotaba sin pensar, soñaba y reía por lo bello
del ser.
Se hubiera entregado entero, pero desde el horizonte una pálida aparición cubrió el cielo y lo que
era celeste se convirtió en gris, y las lagrimas brotaron empapando su
libertad.
Desnudo y con frío la desesperación se hizo en el y perdió
el sentido, la orientación.
Extraviado buscaba un lugar donde poder resguardar su
corazón agonizante, por un momento sintió lo que era perder y así en el último
destello de luz se entrego.
Lo dejo en un pequeño hueco; un hueco en una vieja pared.
Allí espero hasta que la tormenta paso y lentamente el calor
volvió...
Lo vio llegar temeroso desde su nido y así su forma perdió.
Había sentido la fragilidad y así se vio, débil para volver
a volar junto al viento.
En su nido estaba bien, para que volar
Desde ahí podía ver el amanecer, podía ver el transcurrir.
Eso lo hacia sentirse bien y así se olvido.
Se olvido de su felicidad.
Y el nido jaula fue, casi sin darse cuenta
Y sus ojos ventanas
Y su cuerpo pared
Y así olvido para qué eran sus alas.
El miedo fue todo, y sin entenderlo triste se encontró en su felicidad
El miedo fue todo, y sin entenderlo triste se encontró en su felicidad
Mirando a través de la ventana como baila el viento.
Enamorado de lo que alguna vez fue.
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