5 de junio de 2012
Demos una vuelta para despejar
Tanto miedo a vivir tenia, esa era la única explicación que encontraba a su ser.
Podía entender cualquier cosa mejor que nadie, pero era el peor a la hora que las cosas queman.
Esos días pasaron serenos, a veces llovía, todo seguía igual.
Ya no buscaba como un caníbal en las calles, sorteaba su suerte y aunque cueste creerle esto lo hacia feliz. Veía auroras en las nubes rapaces del atardecer, soñaba con arco iris invisibles, recuerdos de un tiempo mejor, nostalgia.
(rodar en el mismo lugar no es más que recordar el tiempo que fuimos)
Buenos Aires siempre fue así, siempre fue mejor; la sorpresa que paso.
La costumbre lo hacia pensar que todo era gris, vivía en las calles que de pibe alguna vez deslumbraron sus ojos, buscaba ese fulgor entre baldosas sueltas que esquivaba cada día.
Tardo un tiempo en correr el velo, descubrió lo bello del desconocer, eso que nos hace vivir cada momento como nuevo. Nómade en el tiempo, sin lugar fijo de entierro, susurro que hace tu alma volar, mas allá de lo que conocemos.
Soñar y morir, buscar y sentir.
Buscar y morir, soñar y sentir.
Formas del juego que toca al nacer, crecían inquietas en su interior.
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