Alejen el bullicio
que cubre la profundidad del silencio que me llama,
en esa danza que provoca el viento
en las ramas, en las hojas
que caen lentamente,
tan reparador.
tan reparador.
Que sin pedirle nada tanto me da.
Alejen el tiesto
que guarda la verdad,
aléjenlo para poder ver en paz
la selva, los árboles, la libertad.
Y que se quiebre en mil pedazos
así ya nada pueda contener,
lo natural, decoración no vuelva a ser.
Es espiritual, necesito libertad.
El confinamiento me quiere atrapar,
Me sonríe con un gesto actoral.
Que se queden con sus dientes de plata,
de comodidad.
Nada de lo que me ofrecen me puede llenar.
Es este deseo el que me hace hablar,
Tal vez cuando se cumpla el silencio reinara,
Y tal vez así seré feliz.
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