6 de septiembre de 2011

El idiota


Para empezar es necesario aclarar que en estas palabras se ha intentado evitar pensamientos formados desde cualquier sentimiento corrosivo. Todo lo que sucede es consecuencia de acciones, por lo tanto este es mi razonamiento sobre la existencia desde la intencionalidad, la dirección de la acción y el tipo de energía que interviene en el acto.

Para ser hay que hacer, por consiguiente existe una acción, de la cual nace la concepción de la intención. La forma en la ejecución es lo que la determina. Lo que no se tiene en cuenta en la cuestión del vivir, es el ser natural.

Consecuencias del existir inconsciente.
La sociedad, como forma, subsiste actualmente del producto de estos sentimientos corrosivos.
Es difícil predecirlos y comprenderlos de otra forma sabiéndonos dentro de ellos.
La tradición, la religión, que apuntan a nuestro accionar, condicionan de forma contundente nuestras decisiones. El no entender la forma en que nos afecta es lo que nos hace estar perdidos en la comprensión del ser.
Las creencias dan herramientas para formar, desde una óptica de “como deben hacerse las cosas”, esta adopción inconsciente es lo que crea energías incontrolables.

La intervención de la energía.
El desconocimiento del ser básico natural, nos obliga a utilizarla de una forma, que consideramos correcta. ¿Y si no es virtud honrar tradiciones? No se es merecedor, se es condicionado, y los límites impuestos tientan a la destrucción.
El tener, como forma de vida y no como acción ante una necesidad, crea energías que no hacen a la vida. Al ser inconcientes de este hecho, creemos que es fundamental para el ser. Tener lo esencial para existir es una acción necesaria. El pensar en tener algo por sobre alguien crea energía, nos carga y dispone en una forma, crea envidia y deseo, orgullo y miedo, todo esta en la forma.

La acción con o sin intención, su dirección.
A veces no somos conscientes de todas las cuestiones que condicionan nuestro pensamiento y hacia donde nos pueden dirigir. Para entender esto tenemos que percibir las bases de nuestro razonamiento, contemplarlas y entender su razón de ser en nosotros.
Somos receptores/emisores que se estimulan y se repelen entre si, las palabras son la forma de proyectar esa energía.

Descargo

La calma, en uno, no puede existir sin perdonarnos por lo que no queremos ser (cuestión de culposos). Dejar de pensar en el pensar de otro por sobre nosotros y pensar en el proceso que esta llevando nuestra vida. Vivir lo más tranquilo que se pueda, no dejarse influenciar, siempre observar desde afuera y acomodarse en la situación para ver la intención de la acción. Pero si la atracción es mucha e inevitable, y se sucumbe, lo importante siempre es aprender y comprender. Aprender en todo, pero sin afanes.

Es la vida, podemos suponer todo y lo que mas nos cuesta es vivirla. El perdón no existe,  en ningún lugar ni persona, hay que aceptarse, de la manera que cada uno piense más conveniente, pero hay que hacerlo, se conoce la tolerancia, porque entendemos que el otro es igual que nosotros, y que el perdón, o mejor dicho la aceptación, es hacia el aprendizaje y no a otra cosa. Tratando de ocultar a ese tonto que nunca termina de aprender, hacia el idiota que somos nosotros y que no tiene la culpa de ser así, porque es un idiota, porque siempre desconoce.







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